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Marta apresura a su madre tirándole del brazo porque apenas quedan unos minutos para que arranque la carrera y aún van por la plaza de la Victoria. Aunque oficialmente la salida de la Marcha Contra el Cáncer era de la plaza de la Constitución, los participantes se aglomeraban varios metros antes debido a la casi imposibilidad de acercarse un poco más. La imagen era muy similar casi por cada rincón. Familias al completo perfectamente ataviadas con su camiseta rosa y su dorsal correspondiente para colaborar con tan buena causa. Loja ha vuelto a demostrar que es una ciudad solidaria. Más de cinco mil personas se inscribieron previamente en esta tercera edición de la marcha que pretende recaudar fondos para la investigación de tratamientos contra la enfermedad e intentar mejorar la calidad de vida de los afectados, al tiempo que se avance para mejorar la detección precoz del cáncer.

Eran efectivamente más de cinco mil personas, una cifra que supera con creces los 3.500 corredores del año pasado y que tiñeron de rosa las calles más céntricas de la ciudad. Desde la plaza de Arriba hasta el estadio Medina Lauxa, pasando por la avenida de Los Ángeles, Pérez del Álamo y puente Gran Capitán. Este año como novedad, y debido al aumento de participantes, la organización ha previsto otro punto adicional de salida, la puerta del Ayuntamiento, donde arrancaron los participantes que pretendían hacer la prueba a mayor velocidad. La salida de todas formas fue más o menos simultánea.

Ana Ávila, presidenta de la junta local de la Asociación Española Contra el Cáncer, organizadora de la marcha, destacaba en la línea de salida que la expectación ha sido tal que se han tenido que ampliar los dorsales y proporcionar más camisetas para los inscritos. Ávila recordó que Loja “siempre es una ciudad muy solidaria, con todas las campañas que se lanzan por parte de la asociación”. Junto a ella estaban buena parte de los integrantes de la AECC en Loja que no paraban de recibir las felicitaciones de los participantes. Una de ellas era Antonia, una mujer mayor que incluso reconocía que “llevaba varios días entrenando para la marcha”. Esta abuela, que inscribió personalmente a sus tres nietos, dice animadamente que no es de hacer mucho deporte pero que está concienciada con la enfermedad y que hay que colaborar en la medida de lo posible porque “nunca sabes si te va a tocar a ti o a alguien cercano”. Qué razón tiene Antonia. El cáncer se ha convertido en uno de los motivos de fallecimiento más extendidos en la sociedad desarrollada actual. Cada vez azota con más fuerza a gente de todas las edades.

Aún no ha arrancado la carrera. En la puerta del Ayuntamiento están los más atletas de todos, como dije antes, aquellos que exprimirán mayor ritmo a la prueba. Esta gente si la veo estirar, hacer algunos ejercicios e incluso llevar una indumentaria más adaptada al atletismo. Amigos del club lojeño “Malacara” se pueden adivinar en las primeras filas, aunque para la ocasión han cambiado su mallot tradicional por el color rosa de la carrera. José Luis, que no pertenece a ningún club, me dice que se siente “con fuerza” para correr los más de tres kilómetros de marcha.

Comienza la prueba y tras el natural embotellamiento inicial, la marcha poco a poco se va moviendo. Los niños son los que salen con más ganas aunque rápidamente su brío es frenado por los padres, que les invitan a dosificarse para el recorrido. Otros llevan a sus hijos en el carrito, pero eso sí, con su camiseta y dorsal correspondiente. No sé cómo pueden dormir los bebés con este jaleo. Ya avanza la “marea rosa”, incluso parecía imposible pero incluso se ve algún hueco. Dos mujeres de mediana edad se incorporan en la plaza de la Victoria, aún apurando un dulce que se acaban de comer. Hay que merendar fuerte para la marcha, aunque no sé yo si comer pasteles en plena práctica deportiva es muy recomendable. Pero bueno ellas van a un ritmo suave, no hay problema.

La marcha avanza, ya a la altura del parque de los Ángeles los más pequeños aprovechan para beber agua en la fuente y de paso saludar a algunos amigos del colegio que se van encontrando. Los primeros en salir ya deberán de estar cerca de la meta pero el resto no tiene problemas con el crono. De hecho cualquier momento es bueno para inmortalizar la escena con fotos con sus teléfonos móviles. Los niños disfrutan de lo lindo.

Con este trote de algunos y paseo de otros finaliza una marcha que estará marcada por ser la más numerosa de todas. En el campo de fútbol la fiesta y la animación se mantiene hasta horas más tarde y el buen ambiente se convierte un año más en el protagonista de la prueba.

Enhorabuena lojeños por vuestro derroche de solidaridad.

 

 

Manolo Écija

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