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El lugar elegido para el pregón de este año no podía ser otro. Manolo Pelayo ha sido uno de los técnicos del Ayuntamiento de Loja que a lo largo de la historia más ha utilizado esta instalación para la celebración de diversos eventos. De hecho, esta era la primera vez que el Imperial acogía un evento de Carnaval desde su rehabilitación hace más de diez años. En el primer momento, Manolo echó la vista atrás para presentar su primer recuerdo del Carnaval. “El carnaval me ha llegado por mi familia”, apuntaba el pregonero, sobre todo de la parte de los Barrancos con los que empezó a disfrutar de la fiesta desde temprana edad. “Antes había que tener cuidado porque en dictadura era un riesgo disfrazarse”, por eso en aquella época era habitual que en cada esquina se pusiera algún vecino, casi siempre niños, para vigilar si llegaba algún agente de la autoridad.

Pelayo ha sido una referencia en el carnaval de calle. “Nunca me ha llamado la atención salir en una agrupación”, aunque sus hijos llevan a sus espaldas varias chirigotas, sobre todo Fran. Por este motivo, durante el pregón Manolo se encargó de recuperar algunas fotografías sobre las máscaras más llamativas de nuestro carnaval. Sobre esta cuestión Pelayo recordaba cómo hasta Loja ha “llegado” lo más granado del famoseo internacional. Isabel Pantoja y Julián Muñoz, la familia real ingresa, la realeza española, Farruquito y sus bailaoras, Las Ketchup y muchos otros personajes que Pelayo y su grupo de amigos han recreado mediante sus disfraces. Pero sobre todo, Manolo es recordado por sus recreaciones de Charles Chaplin, San Pancracio o el Sagrado Corazón de Jesús, todos ellos quedan en la retina de los aficionados a la fiesta. “Es importante mantener y conservar esta fiesta, por todas las personas que han luchado a lo largo de los años para que no se pierda”, hay que vivir la fiesta “pero sin llegar al insulto”.

La creatividad es una de las características que más distingue a Manolo, por lo que también quiso poner en valor los diseños de los carteles anunciadores del Carnaval lojeño. “Antes todo era más manual, había poco ordenador y los carteles mostraban las destrezas de los artistas”. Proyectó diseños de Luzma, Luz Mari, Antonio Jiménez “Kuki” o de él mismo. “Hubo un año en el que no había presupuesto para hacer un concurso de carteles y desde el Ayuntamiento me pidieron que hiciera una composición”, gustó tanto que se imprimió a gran tamaño para colgarlo en la entrada del Imperial.

Aunque Manolo había reconocido que no era mucho de cantar en agrupaciones, para esta ocasión se rodeó de casi la totalidad de las agrupaciones locales. De este modo, el primer grupo en salir a escena fue el de su propio hijo que este año presenta la chirigota “Los que no están mu católicos”. Estos chirigoteros interpretaron una cuarteta del popurrí de hace algunos años titulada “Tenemos” y que hacía un repaso a lo más característico del Carnaval lojeño. A continuación actuaron algunos de los integrantes de la chirigota callejera que recordaron también una estrofa que aludía a esta fiesta. Por su parte la murga “Espérame sentao” que cantaron el cuplé que le dedicaban al disfraz de Jesucristo que sacó en el carnaval Manolo Pelayo. Por último, parte de la comparsa de las niñas despidieron las coplas cantándole a la última actividad del Carnaval de Loja, el Entierro de la Trucha.

El pregón finalizó con un concurso de disfraces en el que se evidenciaba que para salir de máscara no hace falta un atuendo muy elaborado, con cuatro cosas puedes disfrutar el Carnaval de calle. El que también se disfrazó fue el concejal de Cultura, José Antonio Gómez, quien siendo “víctima” de un truco de magia en el que se transformó en Pablo Iglesias, sacando la carcajada del público.

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