• Redacción
  • Cultura
  • 56

 

Coincidiendo con la celebración del Día del Libro, del 20 al 27 de abril el poeta y periodista Juan María Jiménez presenta su propuesta poética “Los rostros de la palabra” en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada.

Contando con la colaboración de la profesora Cristina Pérez Valverde y del Vicedecanato de Extensión Universitaria, la instalación, que ya se mostró en el Centro de Iniciativas Culturales El Pósito de Loja y en la Biblioteca Municipal de Lucena, cubre todo el ámbito expositivo y sensorial de los nuevos recursos para trasladar el mundo poético al lector-espectador-actor que la visita. En este caso, además, tendrá una vertiente didáctica sobre los “otros caminos para descubrir la poesía en el aula”, dado el escenario en el que se va a llevar a cabo.

La inauguración tendrá lugar, con la participación de las autoridades académicas, alumnos colaboradores y el autor, el viernes 20 de abril a las 12 de la mañana.

El poeta lojeño observa esta nueva incursión en las más contemporáneas vías de comunicación poética como un nuevo reto y lo afronta cargado de ilusión y expectativas.

A fin de poner a punto su montaje, Juan María Jiménez ha renovado y mejorado todos los elementos constitutivos de la instalación, e igualmente ha incrementado el número y cualidades de los espacios expositivos.

Hablar de “Los rostros de la palabra”, tal como pretende la instalación poética en sí, es hablar de la diversidad, de lo heterogéneo, de la ausencia de corsés o paradigmas, y hablar de lo humano y de lo cercano, pero también de la ascendencia o la introspección que, en suma, promueve nuestra propia vida.

Y hacerlo desde el vasto, múltiple e inabarcable mundo de la poesía. Por tanto, “Los rostros de la palabra” es un nuevo, y no será el último, seguro, intento de complementar a la poesía con otros recursos, de ampliar y diversificar las vías y  formas expresivas que permitan aumentar su capacidad de impacto y de penetración entre las personas.

Los grandes, los universales temas permanecen aunque ahora, quizás, apoyados por otros matices, por otras voces, por otros elementos y ayudar a entender que la poesía está inmersa en el día a día de nuestras vidas, y a aprender a reconocerla en los objetos cotidianos, en los hechos presuntamente insignificantes.

Es también una manera de llegar a otro público hasta ahora desinteresado por la poesía, de hacerla más inteligible, en la raíz de cada verso, para quienes sólo nadaban por la superficie del poema, de establecer nuevas claves para la comunicación de lo más profundo de sus sentimientos entre los seres humanos. O, por qué no, de abrir una línea de trabajo, por ejemplo, en el mundo de la Educación.

Sólo a través de la conjunción de los  sentidos es del todo posible el hecho comunicativo, el proceso de aprendizaje, y es por  ello que esta instalación responde  a la necesidad  de exploración del ser humano, contribuye a mostrar nuevos  intentos  expresivos y muestra todas las caras del universo poético a través de los mismos. Podemos  palpar la textura de un poema; sentir el tacto liso o rugoso que te serena o eleva el espíritu; oir la cadencia, la musicalidad del texto ofrecido; ver  la imagen de los sentimientos manifestados a través de la danza; percibir el aroma que mana de las palabras que nos susurra el escrito. Así empíricamente aprendemos desde que abrimos los ojos, al nacer, hasta convertirnos en el hombre que hoy somos.

Este “aula para la poesía” de la que hoy somos copartícipes viene a ratificar la necesidad de despertar en los alumnos y alumnas el gusto por la expresión artística, valorar las posibilidades comunicativas a través de distintos canales, indagar por entre las diferentes artes plásticas parar conseguir una creación más completa que responda a las inquietudes creativas y comunicativas que nos aguardan.

Es el deseo de entroncar con una sociedad cada vez más visual y experimental, o viceversa, hacer que una sociedad tan fugaz en la materialización de sus  deseos o de sus manifestaciones pueda entroncar con la expresión de los sentimientos a través de la palabra, del sonido, del tacto, de la imagen, e incluso del olfato, y de camino empujarle a hacer lo propio con su alma.

No es una exposición, ni un recital, ni una instalación, ni una performance, ni una proyección, ni siquiera un lugar único y homogéneo. “Los rostros de la palabra” es todo eso compilado y reunido en un mismo espacio diferenciado por las armas de la poesía, por los matices de la comunicación, por los juegos de las identidades y la deliciosa discordancia del caos creativo.

Por tanto, “Los rostros de la palabra” se estructura mediante diferentes ámbitos físicos relacionados tanto con las áreas creativas del poeta, sus circunstancias y sus paradojas, como con las interpretaciones sociales o individuales que se perciben de o desde el mundo artístico.

Se configuran varias zonas de implicación, en algunas de las cuales es imprescindible la acción del visitante para conocer íntegramente la propuesta del autor, obligándole a enfrentarse individualmente a ella.

Poetacall

Lo primero que se percibe cuando se accede al espacio expositivo es un panel que representa la figura de un poeta decimonónico, al que se le ha practicado un óvalo para que el visitante pueda situar su propio rostro. Al mismo tiempo, se ha realizado un orificio para que pueda introducir la mano y escribir todo aquello que se le antoje en un cuaderno colocado sobre una mesa.

Los vértices del caos

En este lugar inicial, en medio de los puntos cardinales del espacio expositivo se sitúa una referencia babélica a las voces del hombre. Aquí se concentran los ecos de las distintas propuestas expositivas, el caos previo a todo proceso creativo. Toda esta confluencia o disidencia se materializa en una zona vallada y varias señales de advertencia: “peligro: camino enreveRsado”. En una amasadera se prepara la argamasa con que se construye la composición literaria, puro hormigón a base de versos

ah! ojado

Bajo este epígrafe se reúnen algunas muestras de poesía visual confeccionadas con diferentes elementos materiales y simbologías. La fotografía, la composición arquitectónica, o la rotulación se confabulan para provocar la sorpresa a través de los sentidos.

Placer solitario

Separado del resto de las instalaciones por una celosía se ofrece un videopoema de carácter erótico y que sólo puede escucharse mediante unos auriculares. El espectador ante la imagen turbadora de una danza febril. Desde afuera se adivina su intimidad en un acto de placer solitario, mientras que, quien le ve, actúa guiado por la curiosidad y la intriga.

 Sala de ser o estar

Representa una estancia confortable, especialmente concebida para la lectura. Se ofrecen algunas publicaciones del autor. El conjunto lo completan dos poemas escritos y enmarcados en cuadros, vinculados a dos fotografías de paisaje marino. En una esquina se encuentra una percha con varios libros colgados, a modo de equipaje fundamental, y un paraguas para protegerse de algunos poemas.

Los gozos prohibidos

Una pared acerada y rodeada de tela metálica, crea al otro lado un espacio reservado que sólo puede verse a través de una rendija. Dentro, iluminado por un tubo fluorescente de luz negra, se puede leer un poema de carácter sensual escrito sobre un lienzo con tinta reflectante. El visitante ha de flexionarse para poder mirar por el orificio, como espiando, fisgoneando el goce que proporciona el interior.

El verso permutado

En la pared se cuelga un lienzo con un poema escrito en grandes caracteres. Una palabra de cada verso está en blanco. Se invita al público a escribir la palabra alternativa que crea conveniente, a que haga su propia versión del poema. El visitante se convierte de nuevo en actor del proceso creativo, ofreciendo una opción distinta y recreadora.

Videoproyección

En una sala aparte se proyectan diversos videopoemas del autor, con texto, locución, grabación de imagen y realización propias y, generalmente, música ajena.

Verbos disyuntivos

Cuando el recorrido por la exposición se acerca a su final, tal como suele ocurrir en la vida, se presenta ante el espectador/actor una grave decisión: a un lado y al otro del marco de una puerta se sitúan sendos poemas definitivos, tendrá que determinar hacia cuál de ellos dirigirá sus pasos y la consecuencia de esa disyuntiva marcará el sentido de su discurrir entre verbos.

Actuación (Performance)

Sin que el público asistente lo espere, el autor lee públicamente algunos poemas a través de un megáfono en la zona denominada como “Los vértices del caos”.

Así mismo, durante la muestra, colaboradores leen al oído de las personas asistentes un poema, como homenaje a la trasmisión oral de la poesía desde sus albores.

 

La visita a esta muestra está abierta totalmente al público, con entrada libre y gratuita en los horarios de actividad lectiva del centro educativo.

Redacción

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *